El Éxito de un País basado en el Desarrollo de sus Municipios

En 1960, El Salvador registró un Producto Interno Bruto (PIB) de US$625 millones, el cual se incrementó a US$35,500 millones en el 2022 o PIB per cápita de US$5,300, dentro de área superior a 21,000 Km2, con 30% de área cultivable. En ese mismo período, Singapur pasó de un PIB de US$705 millones a US$475,000 millones o el equivalente a un PIB per cápita de US$79,400, el 6° mayor del mundo, teniendo apenas 729 Km2 de extensión.

¡Sí, las comparaciones son odiosas! Pero tener buenos modelos es necesario.

La historia moderna atestigua que los países que lograron salir del subdesarrollo y llegaron a convertirse en potencias económicas, pueden rastrear su éxito a un plan inicial, a un gran acuerdo nacional, como lo fue el plan de la Junta para el Desarrollo de Singapur en 1968, el plan de industrialización hacia las exportaciones de Corea del Sur en 1962, el programa de reformas en la producción de Japón en 1960, o inclusive el programa de reformas económicas de Chile en 1975, aun con sus bemoles. Este tipo de acuerdo ha sido difícil de concertarse en El Salvador, a pesar de los intentos.

Más recientemente, el economista y premio Nobel, Joseph Stiglitz, sostuvo reunión con el Primer Ministro de Japón en el marco del estudio “Una Transición hacia la Sostenibilidad y la Prosperidad Compartida”, en un esfuerzo por construir un mejor futuro para esa nación. El economista recomendó a los japoneses una Norma Crítica, que reza: “El cambio es deseable sólo si mejora el bienestar social”, y finaliza con 4 recomendaciones generales sobre el rol del Estado: i) Hay que reescribir las políticas para promover equidad; ii) Debe adoptar un rol más activo en la redistribución de la riqueza; iii) implemente cambios hacia un sector de servicios moderno; iv) cree una sociedad de aprendizaje; promueva la innovación.

A pesar de la falta un acuerdo país de largo plazo, se suman avances importantes en nuestra joven democracia, y se han construido gradualmente los fundamentos organizacionales y legales propios una sociedad moderna, aunque con rezagos importantes en varios de los índices globales comparativos. Algunos de ellos son los siguientes:

Casi todas estas métricas se relacionan entre sí, como por ejemplo, para lograr mejorar los índices de desarrollo humano hay que hacer crecer la economía a una tasa mucho mayor que el 1.9% promedio del último quinquenio [2.4% promedio desde los Acuerdos de Paz, 1992]. De manera similar, muchos compartimos la urgente necesidad de migrar hacia nuevos esquemas de distribución de la riqueza si aspiramos a ser una sociedad más equitativa, entendiendo que esto se acompaña de una reforma educativa profunda y una apuesta por la innovación, la tecnología, para lograr entonces mejoras reales en la productividad.

Con vigencia actual, la expresión de Sócrates «Conócete a Ti Mismo» evoca la necesidad de que todo individuo -ergo- toda sociedad, realice un esfuerzo metódico por conocer sus grandes cualidades, recursos y valores; con plena comprensión de sus debilidades e ignorancias.

Junto a los avances en la modernización y nuevas competitividades globales, las teorías del desarrollo económico cada vez más rescatan importancias regionales «locales, municipales», y es que aspiramos a que la suma del todo sea mayor que la suma de sus partes, pero este axioma no se cumple cuando muchos municipios y sus nuevos distritos concentran gran parte de los pobres del país, los más bajos niveles de educación, sin presupuesto para el desarrollo de obras más básicas, sin acceso a vivienda, con alta dependencia del emprendimiento o de la remesa.

Entonces: ¿Cuál es la receta más adecuada para que el país logre su tan deseado desarrollo sostenible, en medio de los desafíos que hoy supone la 4ª revolución industrial?

He tenido la dicha de publicar una nueva Metodología para el Desarrollo Económico Local y el Marco de Estrategias para el Financiamiento de Proyectos Municipales para el financiamiento de infraestructura productiva en municipios, presentados ante varias entidades de gobierno y más de un centenar de alcaldes. Estos instrumentos tienen por objetivo alcanzar 3 Hitos:

  1. Los municipios son dueños de su propio desarrollo.
  2. Migrar del enfoque en la obra gris hacia proyectos productivos para la auto-sostenibilidad financiera.
  3. La estrategia y el plan municipal involucra a todos los sectores, bajo esquemas de mercados regulados.

Las estrategias para el financiamiento de la obra municipal se actualizan bajo una perspectiva consolidada pues la Ley Especial para la Reestructuración Municipal redujo la cantidad de municipios de 262, a sólo 44 en junio 2023. La nueva realidad es que varios de los nuevos municipios nacen con déficit presupuestario millonario y se arrastran problemas legales importantes. Lograr la estabilidad financiera de los nuevos municipios, dentro del primer año de nombramiento del nuevo Concejo, requerirá un poco más que buena voluntad.

La Metodología resume un proceso en 7 fases: 1) Organización territorial: 2) Inteligencia territorial; 3) Diagnóstico; 4) Plan de desarrollo; 5) Plan de inversión; 6) Financiamiento del Desarrollo; y 7) Ejecución y monitoreo, a ser impulsado desde una nueva organización e institucionalidad también propuestas.

El proceso involucra reformas para un nuevo ordenamiento en la participación de todos los actores involucrados en el desarrollo nacional, apoyados bajo nueva legislación y metodologías de apoyo, incluyendo la Matriz de Competitividad Endógena que facilita el plan de acción a través de un análisis de Mapas de Recursos Territoriales.

Como sociedad necesitamos lograr un acuerdo nacional de largo plazo, bajo liderazgos positivos y valores renovados, si queremos acelerar los cambios conducentes al bienestar común.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *